He estado unos días de vacaciones que no consumí el año pasado. Si no los disfrutaba antes del treinta y uno de enero los perdía, así que... bueno. Hoy he guisado rabo de vaca al vino tinto, una receta lenta y sin prisa, me ha llevado casi toda la mañana. Ahora llueve. Mañana vendrán a comer a casa Carlos y Raquel. Les cocinaré unos espaguetis a la carbonara y se llevarán rabo de vaca. La vida, en realidad, es sencilla a veces. No siempre, pero casi siempre, y cuando no lo es no es por culpa suya sino por la nuestra. A mis sesenta y dos años estoy aprendiendo a soltar, a no darle importancia a casi nada. Dentro de unos meses seré abuelo y, tras el entusiasmo explosivo y casi juvenil de la primera noticia, ahora estoy tranquilo. Todo sucederá. No pasa nada. Maite y yo cenaremos una tortilla francesa y nos iremos a dormir. Cerraré los ojos mientras el planeta gira.
domingo, 25 de enero de 2026
lunes, 19 de enero de 2026
Como si ningún accidente
Durante la cena hablo con Maite de Fernando Sánchez Dragó. Cuando presentó su libro Gárgoris y Habidis en el Centro Cerbuna del campus universitario de Zaragoza yo estaba allí, sentado en tercera o cuarta fila con mi nuez sobresaliente y la mirada pasmada e inocente de mis dieciséis o diecisiete años. ¿Quién recuerda ahora aquel libro? Yo lo recuerdo, y me impresionó mucho, pero me doy cuenta de que ya nadie habla de él, como sucede con Henry Miller o José Luis Sampedro. Todo se precipita hacia la anécdota, hacia el olvido. No hay nada que hacer: la arena del desierto anegará aulas, ayuntamientos y quirófanos. Vivamos inmortalmente ahora, como si ningún accidente ferroviario estuviese a punto de suceder, como si ningún avión estuviese a punto de estrellarse contra montañas salvajes; vivamos mientras palpiten nuestros corazones y nuestros cerebros piensen en el futuro: esa es la única manera de vivir, el único alimento posible de la curiosidad y la inteligencia, el único modo literalmente humano de ser humano en el mundo.
jueves, 8 de enero de 2026
Luciérnagas
El fenómeno de los blogs no ha muerto ahora: lo hizo hace mucho tiempo. Al principio, allá por los años dos mil, fueron un bullicio de creatividad compartida, nada menos que los diarios en internet de perfectos desconocidos que, sin embargo, en algunas ocasiones, lograban conmoverte sin saber bien por qué (aunque en realidad yo sí lo sé, es algo extraordinario y se llama comunión). No pasa nada. Los días fluyen, las luciérnagas brillan y se apagan. Yo escribo en la red desde el dieciséis de mayo de dos mil cuatro, hace más de veintiún años. Hay ahí un mapa, el de mi viaje cotidiano durante todo este tiempo. No sé cuantas estaciones más lo seguiré escribiendo. En los próximos meses mi vida va a experimentar cambios muy importantes. Me gusta saber que tengo este lugar para seguir articulando mi pensamiento y dejar la huella de mi mano en la pared de la cueva.
lunes, 5 de enero de 2026
Efímeros
Por la mañana, camino del trabajo, había una pequeña y esponjosa capa de nieve sobre los coches aparcados junto a las aceras. La nieve, no sé por qué, me provoca esperanza y pureza. Aquí no nieva casi nunca, y en los capós de los coches alguien había dibujado con el dedo corazones y nombres, testimonios efímeros de su existencia. Siempre el mismo impulso durante miles y miles de años: dejar testimonio. Al salir del trabajo la nieve ya se había derretido.
domingo, 4 de enero de 2026
Vergüenza ajena
Escuchar a Trump causa instantáneamente tanta vergüenza ajena como escuchar a Maduro. Ambos son semianalfabetos, ignorantes y pretenciosos; ambos están incapacitados para liderar una pequeña comunidad de vecinos. Representan como nadie el triunfo de lo chabacano, la derrota de la inteligencia, la burla a la ley, la democracia y las normas de convivencia más elementales. La intervención de Donald Trump en Venezuela y la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, que duermen ahora mismo en una prisión de Nueva York, es el gesto definitivo que abre el grifo a Putin en Ucrania, a Netanyahu en Ghaza y a China en Taiwan: sólo es necesario ser el más fuerte para obrar a conveniencia, sin respetar nada y diciendo en voz alta que lo haces para apoderarte del petróleo. En alguna parte leí que los animales son más inteligentes que los seres humanos porque ellos nunca escogerían al menos indicado del grupo para liderarles. Viendo y oyendo a Trump creo que es verdad.
sábado, 3 de enero de 2026
Gélido y gris
Aunque he dormido nueve horas despierto con ansiedad. Hoy viajamos a Zaragoza para ocuparnos de mis padres y, a pesar de todos estos años, todavía me duele en el alma el Alzheimer que sufre mi madre. Uno piensa que lo ha normalizado pero no, no lo ha hecho en absoluto. El sábado ha amanecido gélido y gris. Los meteorólogos advierten de posibles nevadas a cotas inusualmente bajas. Dentro de unas horas alimentaré a mi madre como ella hizo conmigo cuando nací. Debo recordar darle cucharadas de puré más pequeñas porque las traga mejor. Confío en que el viaje en coche me calme un poco: me gusta muchísimo conducir, y también el paisaje del campo en invierno.
jueves, 1 de enero de 2026
La vida futura
A las seis de la tarde es noche cerrada, oscuridad absoluta. Escuchamos perfectamente la televisión de nuestra vecina, una mujer sorda que quedó viuda hace dos años. Es terrible pero no el fin del mundo. El fin del mundo es algo inimaginable e imaginable al mismo tiempo. La literatura y el cine así lo demuestran. Pienso en un ser humano de neandertal en el peñón de Gibraltar, frente al mar, atisbando la costa africana y respirando la brisa de la playa sin saber que es el último, que no queda nadie más de su especie en el planeta. Pienso en ello y luego continúo. Es noche cerrada e imagino la futura primavera, el futuro verano, la vida futura.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Me voy a dormir
Este fin de año estamos solos, lo cual nos permite pasar olímpicamente del fin de año. Hoy es miércoles y mañana será jueves. Hemos cenado tortilla de patatas y pan con tomate. Me voy a dormir.
sábado, 20 de diciembre de 2025
Es lo que tiene
Me dejo llevar. Hoy desperté tan bien que pude comprar algunas cosas en un gran centro comercial en plenas ventas de navidad. Jugó a mi favor que, en vez de villancicos, sonaba música suave de jazz. Creo que soy alérgico a los villancicos en los centros comerciales. Y a las luces estridentes. Y bueno.
Días de niebla. Con la edad me doy cuenta de algo que en mi juventud y mediana edad nunca consideré: la luz del sol. La luz del sol es vida, visión, esperanza, es bella. La echo de menos en días de niebla como estos.
Se aproximan las celebraciones e intento mantener la calma. Es un acto de voluntad que no siempre, por no decir nunca, tiene éxito. Desde hace mucho, mucho tiempo, mantengo la utopía de pasar de un año a otro sin más, con la suavidad del agua o del tiempo sin adjetivos. Tal vez pueda hacerla realidad antes de desaparecer de este mundo con esa misma suavidad.
Mañana abrazaré a mi pequeña Gumersinda, la envolveré en mis torpes brazos de papá oso ignorante y todo sucederá. Es lo que tiene.
martes, 16 de diciembre de 2025
Todo está bien
Hoy operaban de varices a Maite. Una intervención ambulatoria, sin demasiado riesgo de complicaciones. Hemos acudido a la clínica y, efectivamente, todo ha ido bien. Yo estaba muy nervioso, muy preocupado, tenía miedo. Últimamente todo me emociona y me conmueve, lloro con anuncios publicitarios idiotas, siento palpitaciones sin venir a cuento, vuelven los avisos de ataques de pánico. Pensaba que había dejado eso atrás pero, de algún modo, yo me he rezagado y ello me ha alcanzado, o me pisa los talones, no sé. La operación ha ido muy bien. Cuando su cama ha regresado a la habitación impulsada por un amable celador me he sentido tan feliz que se me han humedecido los ojos. Sabía que la intervención no era de alto riesgo pero qué sé yo, mi imaginación es demasiado, es demasiado para mí y demasiado para cualquiera. Maite no sólo es mi mujer, la madre de mis hijos, mi pareja, mi compañera, es también mi amiga, mi hermana, mi consejera, quien más y mejor me conoce, un ser humano tan excepcional que nunca llegaré a comprender de verdad por qué sigue a mi lado, cómo puede amarme siendo yo un desastre en tantos sentidos. Tengo un problema muy grande: no comprendo la vida, la existencia. Voy a cumplir sesenta y tres años, voy a ser abuelo el año que viene y no comprendo el mundo, el universo, la naturaleza. Me fascina, despierta al explorador infantil que hay en mí, hace temblar las delicadas y endebles raíces de mi raciocinio, pero no comprendo qué es todo esto. No lo comprendo, y eso, a menudo, me hace sentir vértigo, un vértigo sordo pero físico y emocional. Soy esposo y padre, seré abuelo; soy hermano, amigo, compañero de trabajo; soy vecino, una presencia casual en el lavadero de coches o en la cola de un supermercado, soy uno de los ocho mil millones de personas que habitan este planeta que gira alrededor del sol. Besé los labios de Maite cuando regresó del quirófano, ella dijo algo muy gracioso, todavía drogada por la sedación, y sentí el calor físico de la felicidad, fue como si desde mis pies surgieran raíces hacia el centro de la tierra, y también desde mi cabeza atravesando hacia arriba plantas y plantas de hospital hasta salir de la estratosfera y enfrentarse a la oscuridad del vacío estelar. Todo está bien.
![Innisfree [Mayo de 2004 - Mayo de 2005]](http://lh4.google.com/image/jesusmiramon/Rfl6mvdkXMI/AAAAAAAAAIQ/GeLDfT7zXZU/El-hombre-tranquilo.jpg?imgmax=144)
![Cuaderno de un hombre de cromañón [Agosto de 2005 - Enero de 2007]]( https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgxn5TzOk6CROOqOUHlTraz9-dUMDFtcRSLXig7kwdxa2Jce0abyJ0MSMmC8Dhs_NAgIedRxYKR7UL8BUDiCClAXXfM5naqRdHIPXLrfuxEfVZHqkE7pwQT32exiKta6VfyHHXR6Gb6vqk/s130/Manos.jpg?imgmax=144)
![Las cinco estaciones [Marzo de 2007]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjrIOLOxkh1pLFkPyEQBuO9-RixqOxjK9YwuGFZmYCWQbxpwobtzjDAXGdxCbhMoEGIKwAlL2M3Mvy0tP_fsr0w6Oii8yoodA5zZFaEumhqNAPZRMDh54dSy0CVKFmSNIKRI7Z2NbYlJuA/s130/Lascincoestaciones.png)

